La Malaquita

malaquita

El nombre de “malaquita” deriva del latín molochitis que significa “del color de la malva”, debido a su intensa tonalidad verde. Es un mineral usado desde muy antiguo, como lo demuestran los hallazgos arqueológicos de piezas pulidas y perforadas de este material con más de 8.000 años de antigüedad. Se trata de un carbonato hidratado de cobre, semiduro, pesado, frágil y muy exfoliable, semiopaco o traslucido, con un brillo entre vítreo y cereo. Lo más hermoso de la malaquita es, sin duda, su color, de un verde intenso o amarillento formando bandas de distintas tonalidades concéntricas, radiales o zonadas, que crean dibujos y filigranas de autentica belleza.

La malaquita reducida a polvo, mantiene su color verde, aunque con una tonalidad más clara que en el mineral. A veces presenta zonas azuladas, debidas a la presencia azurita.

A la malaquita en la antigüedad también se la llamó pavolithos, es decir, piedra del pavo real,  por la similitud cromática entre las plumas del cuello del ave y el cristal.

También los romanos valoraban mucho la malaquita como adorno y además solían colocarla sobe el ombligo de las parturientas para aliviar los dolores del parto, sobre los ojos para curar enfermedades oculares como el glaucoma y las cataratas y como talismán para protegerse del rayo, las caídas y los accidentes.

Un texto de medicina centroeuropea de autor anónimo, del siglo XVIII, afirma que “…una dosis de seis gramos de polvo de malaquita es purga y vomitivos, de diez, reduce los males de la respiración, cura las heridas, los cólicos y las convulsiones y alivia el espesor de la sangre”. También se le otorgaba el don de librar a quien la llevaba colgada de su pecho, en contacto con la piel, de la tan temida peste, azote de la humanidad durante siglos.

Debido a su color verde, la malaquita es, junto al jaspe sanguíneo, una de las piedras curativas por excelencia, pero a diferencia de éste, ejerce su influencia en forma más general, por lo que conviene acompañarla de una piedra que oriente sus fuertes propiedades terapéuticas. Sus vetas siempre cambiantes constituyen un símbolo de evolución y creatividad, por lo que usada sola actúa sobre el sistema nervioso, como armonizadora de los desequilibrios emocionales.

En meditación, combinada con sus incondicionales aliadas, la crisocola y la azurita, permite alcanzar altos niveles de concentración, pero después cada sesión es necesario  limpiarla cuidadosamente, ya que su poder de absorción de energías negativas es demasiado elevado. La mejor manera de purificarla y recargarla es dejarla dentro de una drusa de cuarzo transparente o de amatista durante  no menos de 6 horas y luego otro tanto por el método del sol.

Si no se posee una drusa, se puede utilizar cualquiera de estos métodos:

-El poder de la Madre Tierra: La energía telúrica de la Madre Tierra tiene un gran efecto regenerador sobre los cristales. Solo hay que enterrarlos en un lugar seguro durante tres días y tres noches. Tras desenterrarlos conviene lavarlos con agua.

-El humo que limpia: Las tribus indígenas americanas quemaban en un recipiente incienso, eucalipto, salvia, cedro y otras plantas, maderas o resinas aromáticas para eliminar las energías negativas. Basta con sujetar entre los dedos y exponerla al humo haciéndolos girar muy despacio mientras visualizamos como el humo va limpiando la piedra.

-El sonido de la campana: Exponiendo el cristal a las vibraciones del sonido de una campana, un gong, un cuenco o un diapasón podemos descontaminar en campo de energía y recargarlo nuevamente.

-La esencia de las flores de Bach: Los remedios florales también resultan útiles en la limpieza y purificación de los cristales. Basta con añadir unas gotas de esencia en un recipiente de agua y sumergir las piedras. Se aconseja dejar el recipiente con el cristal expuesto a la luz de la luna durante tres noches.

– Y el Antakharana.

Para cargarla de energía:

-El poder del sol: Tras limpiar cuidadosamente el cristal podemos recargarlo exponiéndolo a los rayos del sol durante un día. (Precaución hay ciertos cristales como la amatista que no admiten el sol puesto que destiñe su bello color).

-La benéfica luz de la luna: También se pueden cargar con la energía de la luna durante el cuarto creciente. Dejando el cristal bajo su influjo durante una noche.

-Reiki.

O SEA QUE NI AGUA NI SAL. Ya que se trata de un mineral blando y puede rayarse con relativa facilidad.

Para quienes están pasando consciente o inconscientemente un proceso de purificación, la malaquita le permite actuar como un eliminador de desechos emocionales y espirituales, liberando al cuerpo etéreo de todo lo que deba descartarse. Esta limpieza la hace indispensable cuando se han secado a la luz ciertos bloqueos infantiles o traumáticos y es preciso deshacerse de ellos.

Su color verde oscuro, denso y opaco, simboliza el color de la curación, ya que absorbe la energía en lugar de transmitirla o canalizarla. Por lo tanto, resulta ideal para aplicar localmente en áreas congestionadas o doloridas, a fin de atraer las causas físicas y psíquicas intrínsecas de la dolencia y así poder liberar de ellas a los cuerpos físico y mental.

El diseño de los círculos y rayas de la malaquita adopta un rol fundamental en su aplicación, ya que determina el mensaje y el propósito de ese ejemplar en particular. Un cabujón que presente dos series de medios círculos en forma de X curva, por ejemplo, podría actuar en forma de embudo para concentrar sobre un chacra determinado un flujo energético que ingrese por sus extremos abiertos; asimismo, una serie de óvalos concéntricos, puede representar la apertura del ojo pineal, si lo colocamos sobre el chacra Sahasrata. Sin embargo, a veces no es tan sencillo puntualizar los efectos de un diseño dado; en estos casos, lo más indicado es colocar la piedra sobre el chacra de la corona y, seguir las indicaciones que ella misma nos dé, basándonos en la intuición.

Como se mencionó anteriormente, la malaquita, como piedra esencialmente curativa, resulta la compañera ideal para la azurita, el lapislázuli y la crisocola, ya que ambas, con sus distintos matices de azul, tiene plena capacidad para envía hacia ella la energía del Quinto y Sexto Rayos, que al interferir positivamente con la frecuencia del verde de la malaquita del exterior, pero permitiendo que los cuerpos se mantengan perfectamente permeables a las positivas. En el capítulo sobre las disposiciones terapéuticas se mencionan las posibilidades de combinación de estos cristales.

En cristaloterapia la malaquita se la considera un eficaz protector personal, es una piedra de guerrero, capaz de fortalecer la pasión de vivir y la energía para conseguir lo que uno se propone.

En la Dimensión Orgánica: Es aplicable en casos de:

-Alteraciones de la presión sanguínea.

-Asma.

-Ciclos menstruales irregulares.

-Cólicos.

-Dolor de muelas.

-Dolores articulares.

-Dolores físicos, especialmente en los que afectan el bazo y el páncreas.

-Embarazo, suprime los vómitos y los mareos, disminuye los riesgos de hemorragia y favorece la distensión.

-Epilepsia.

-Espasmos en el estómago, los músculos y el corazón.

– Infecciones de los ojos.

-Lactancia, aumenta la cantidad de leche materna.

-Partos dolorosos.

-Problemas de visión.

-Reumatismo.

-Trastornos del aparato digestivo.

-Trastornos del funcionamiento del hígado y el páncreas.

-Trastornos menstruales.

-Úlceras.

Dimensión Psicológica: Es indicada cuando existe:

-Angustia por conflictos afectivos con sensación de vacío en el estómago.

-Carencia de amistades.

-Celos.

-Depresión.

-Desarreglos emocionales y situaciones de crisis.

-Envidia.

-Falta de creatividad e inspiración.

-Forma de vida desordenada.

-Hábitos compulsivos.

-Inconstancia.

-Miedo a perder el control.

-Nerviosismo.

-Pesadillas.

-Problemas de conducta hiperactiva.

-Shocks.

Dimensión Espiritual: Es recomendada para:

-Alejar las influencias psíquicas negativas.

-Allanar obstáculos en la consecución de un objetivo.

-Atraer la buena suerte.

-Combatir el Mal del ojo.

-Curar las penas de amor y hace volver a los amantes ausentes.

-Favorecer el don de la persuasión.

-Protegerse de la envidia.

PRECAUCIÓN:

Si queréis hacer agua de malaquita debéis hacerla con el método indirecto, o sea que la gema no toque dicha agua ya que la malaquita es toxica al desprender oxido de cobre. Colocáis un recipiente de cristal con el agua e introducís dentro otro recipiente también de cristal más pequeño con la gema, y se deja al sol como mínimo 6 horas.

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